la obra

El esperado

Tipo: teatro
Lingua: español
Anno: 1970
Editore: Málaga
Collezione: Málaga
Luogo: México
Commenti: presentada en agosto 1970

Descripción:

De: "Itinerario en el caos", pag. 144.

En la obra “Historia de los judíos de Irak, desde fines del periodo de los Gaonim hasta nuestros días” del estudioso Avraham Ben Jacob, se lee, que bajo el reino del XXII Califa abasida, llamado Al-Mustajfi, es decir, alrededor del año cristiano 945, los judíos de Bagdad padecían de la malevolencia de los príncipes buyidas, de origen persa. Así como lo testimonia el patriarca Dionisio, a todo judío (y también a todo cristiano) que pagaba sus impuestos se le marcaba la mano derecha con el nombre de su ciudad y la mano izquierda con el nombre de la región. Luego los judíos eran obligados a llevar birretes amarillos –precursores de las estrellas del mismo color: la infamia nazi- y campanitas colgadas del cuello; sus casas debían ser más bajas que las de los musulmanes; las mujeres habían de calzar un zapato negro en el pie derecho y uno blanco en el izquierdo; etcétera.
Es en este clima de persecución, o por lo menos de áspero hostigamiento, es donde se sitúa uno de los tantos episodios de ilusión mesiánica que dramatizan la historia de la Diáspora. Un hombre de Jerusalén, Efraim ben Azariah ibn Sahlun, envió cartas pretendidamente escritas por el Mesías a todas las comunidades del Exilio, entre ellas las de Babilonia (o Bagdad). Individuos sin escrúpulos hicieron circular dichos documentos entre las masas sensibilizadas por el penoso clima al que hemos aludido, solicitándoles distribuir sus bienes para prepararse a la redención: se les hizo creer que los ángeles bajarían del Cielo para recogerlos entre sus alas, y llevarlos hasta la Ciudad Santa, al pueblo judío de Babilonia. La noche establecida, hombres y mujeres subieron vestidos de verde, a las azoteas; mientras los truhanes gozaban de sus fortunas, riéndose de ellos; los pobres esperaron en vano ¡ay!, a los enviados celestiales…
En este antiguo, poco conocido, triste mas no avergonzante episodio histórico –no avergonzante, subrayo, pues la maravillosa esperanza permaneció, y más obstinada que nunca- se inspira mi obra teatral EL ESPERADO, concebida en México al regreso de un segundo viaje a Israel; escrita originalmente en castellano.




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